11. Sanidad (parte 1)
SANIDADES DE JESÚS
Jesús sana a la suegra de Pedro
Mt. 8:14-15; Mr. 1:29-31; Lc. 4:38-39
Entró Jesús en la casa de Pedro, y vio que la suegra de este estaba postrada en cama con una fuerte fiebre. Él se acercó a ella, la tomó de la mano; reprendió a la fiebre y la fiebre la dejó. En seguida ella se levantó y comenzó a servirles.
Mt. 8:16-17; Mr. 1:32-34; Lc. 4:40-41
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas dolencias los trajeron a él. Toda la ciudad estaba reunida a la puerta. Y él, al poner las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Y también de muchos salían demonios, dando gritos y diciendo: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar porque ellos sabían que él era el Cristo.
Con su palabra echó fuera a los espíritus y sanó a todos los enfermos, de modo que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías, quien dijo:
Él mismo tomó nuestras debilidades
y cargó con nuestras enfermedades.
Jn. 5:2-15
2 En Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, hay un estanque con cinco pórticos que en hebreo se llama Betesda. 3 En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos 4 .
5 Se encontraba allí cierto hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años. 6 Cuando Jesús lo vio tendido y supo que ya había pasado tanto tiempo así, le preguntó:
—¿Quieres ser sano?
7 Le respondió el enfermo:
—Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras me muevo yo, otro desciende antes que yo.
8 Jesús le dijo:
—Levántate, toma tu cama y anda.
9 Y en seguida el hombre fue sanado, tomó su cama y anduvo. Y aquel día era sábado.
10 Entonces los judíos le decían a aquel que había sido sanado:
—Es sábado y no te es lícito llevar tu cama.
11 Pero él les respondió:
—El que me sanó, él mismo me dijo: “Toma tu cama y anda”.
12 Entonces le preguntaron:
—¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu cama y anda”?
13 Pero el que había sido sanado no sabía quién había sido, porque Jesús se había apartado pues había mucha gente en el lugar. 14 Después Jesús lo halló en el templo y le dijo:
—He aquí, has sido sanado; no peques más para que no te ocurra algo peor.
15 El hombre se fue y declaró a los judíos que Jesús era el que lo había sanado.
Mt. 12:9-14; Mr. 3:1-6; Lc. 6:6-11
Aconteció en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba. Y estaba allí un hombre cuya mano derecha estaba paralizada. Los escribas y los fariseos lo acechaban para ver si lo sanaría en sábado, para hallar de qué acusarle. Pero él, conociendo los razonamientos de ellos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada:
—Levántate y ponte en medio.
Él se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo:
—Yo les pregunto: “¿Es lícito en el sábado hacer bien o hacer mal? ¿Salvar la vida o quitarla?”.
Pero ellos callaban. Y mirándolos a todos en derredor con enojo, dolorido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre:
—Extiende tu mano.
Él lo hizo, y su mano le fue restaurada.
Los fariseos salieron en seguida, junto con los herodianos, y tomaron consejo contra él, de cómo destruirlo.
Jesús sana a muchos en las sinagogas
Mt. 4:23-24
Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama corrió por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían males: los que padecían diversas enfermedades y dolores, los endemoniados, los lunáticos y los paralíticos. Y él los sanó.
Jesús sana a muchos junto al mar
Mr. 3:7-12
7 Jesús se apartó con sus discípulos al mar, y lo siguió una gran multitud de gente procedente de Galilea, de Judea, 8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidón una gran multitud vino a él, porque habían oído de las grandes cosas que hacía.
9 Y Jesús les dijo a sus discípulos que siempre tuvieran lista una barca a causa del gentío para que no lo apretujaran; 10 porque había sanado a muchos, de modo que le caían encima todos cuantos tenían plagas, para tocarlo. 11 Y los espíritus inmundos, siempre que lo veían se postraban delante de él y gritaban diciendo: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. 12 Pero él los reprendía mucho para que no lo dieran a conocer.
Jesús sana a muchos en una llanura
Lc. 6:17-19
17 Descendió con ellos y se detuvo en una llanura, junto con una multitud de sus discípulos y un gran número de personas de toda Judea, de Jerusalén y de las costas de Tiro y de Sidón, que habían venido para oírlo y para ser sanados de sus enfermedades. 18 Los que eran atormentados por espíritus inmundos eran sanados, 19 y toda la gente procuraba tocarlo; porque salía poder de él y sanaba a todos.
Jesús enseña y sana a las multitudes
Mt. 14:14; Mr. 6:33-34; Lc. 9:11
Pero muchos los vieron ir y los reconocieron. Y corrieron allá a pie de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Cuando Jesús salió, vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas; y les hablaba del reino de Dios y sanaba a los que tenían necesidad de ser sanados.
Jesús sana a muchos en Genesaret
Mr. 6:53-56
53 Y cuando cruzaron a la otra orilla, llegaron a la tierra de Genesaret y amarraron la barca. 54 Pero cuando ellos salieron de la barca, en seguida la gente lo reconoció. 55 Recorrieron toda aquella región, y comenzaron a traer en camillas a los que estaban enfermos a donde oían que él estaba. 56 Dondequiera que entraba, ya sea en aldeas o ciudades o campos, ponían en las plazas a los que estaban enfermos, y le rogaban que solo pudieran tocar el borde de su manto. Y todos los que lo tocaban quedaban sanos.
Jesús sana a muchos en el monte
Mt. 15:29-31
29 Cuando Jesús partió de allí, fue junto al mar de Galilea, y subiendo al monte se sentó allí. 30 Entonces se acercaron a él grandes multitudes que tenían consigo cojos, ciegos, mancos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó; 31 de manera que la gente se maravillaba al ver a los mudos hablar, a los mancos sanos, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y glorificaban al Dios de Israel.
Jesús sana a una mujer en la sinagoga en sábado
Lc. 13:10-13
10 Jesús enseñaba en una de las sinagogas en el sábado. 11 Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad desde hacía dieciocho años andaba encorvada y de ninguna manera se podía enderezar. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:
—Mujer, quedas libre de tu enfermedad.
13 Puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios.
Mt. 21:14
Entonces ciegos y cojos vinieron a él en el templo, y él los sanó.
Jesús sana a la suegra de Pedro
Mt. 8:14-15; Mr. 1:29-31; Lc. 4:38-39
Entró Jesús en la casa de Pedro, y vio que la suegra de este estaba postrada en cama con una fuerte fiebre. Él se acercó a ella, la tomó de la mano; reprendió a la fiebre y la fiebre la dejó. En seguida ella se levantó y comenzó a servirles.
- Compasión para el enfermo; dureza para la enfermedad.
- Sanaba por imposición de manos; sanaba por la palabra.
Mt. 8:16-17; Mr. 1:32-34; Lc. 4:40-41
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas dolencias los trajeron a él. Toda la ciudad estaba reunida a la puerta. Y él, al poner las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Y también de muchos salían demonios, dando gritos y diciendo: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar porque ellos sabían que él era el Cristo.
Con su palabra echó fuera a los espíritus y sanó a todos los enfermos, de modo que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías, quien dijo:
Él mismo tomó nuestras debilidades
y cargó con nuestras enfermedades.
- Sanaba por imposición de manos; sanaba por la palabra.
Jn. 5:2-15
2 En Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, hay un estanque con cinco pórticos que en hebreo se llama Betesda. 3 En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos 4 .
5 Se encontraba allí cierto hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años. 6 Cuando Jesús lo vio tendido y supo que ya había pasado tanto tiempo así, le preguntó:
—¿Quieres ser sano?
7 Le respondió el enfermo:
—Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras me muevo yo, otro desciende antes que yo.
8 Jesús le dijo:
—Levántate, toma tu cama y anda.
9 Y en seguida el hombre fue sanado, tomó su cama y anduvo. Y aquel día era sábado.
10 Entonces los judíos le decían a aquel que había sido sanado:
—Es sábado y no te es lícito llevar tu cama.
11 Pero él les respondió:
—El que me sanó, él mismo me dijo: “Toma tu cama y anda”.
12 Entonces le preguntaron:
—¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu cama y anda”?
13 Pero el que había sido sanado no sabía quién había sido, porque Jesús se había apartado pues había mucha gente en el lugar. 14 Después Jesús lo halló en el templo y le dijo:
—He aquí, has sido sanado; no peques más para que no te ocurra algo peor.
15 El hombre se fue y declaró a los judíos que Jesús era el que lo había sanado.
- Al entrar a sanar en espacios públicos, Jesús comienza a incomodar a los religiosos.
- El religioso sólo entiende de reglas; no entiende de compasión.
- ¿Había relación entre la enfermedad del hombre y su pecado?
Mt. 12:9-14; Mr. 3:1-6; Lc. 6:6-11
Aconteció en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba. Y estaba allí un hombre cuya mano derecha estaba paralizada. Los escribas y los fariseos lo acechaban para ver si lo sanaría en sábado, para hallar de qué acusarle. Pero él, conociendo los razonamientos de ellos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada:
—Levántate y ponte en medio.
Él se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo:
—Yo les pregunto: “¿Es lícito en el sábado hacer bien o hacer mal? ¿Salvar la vida o quitarla?”.
Pero ellos callaban. Y mirándolos a todos en derredor con enojo, dolorido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre:
—Extiende tu mano.
Él lo hizo, y su mano le fue restaurada.
Los fariseos salieron en seguida, junto con los herodianos, y tomaron consejo contra él, de cómo destruirlo.
Jesús sana a muchos en las sinagogas
Mt. 4:23-24
Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama corrió por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían males: los que padecían diversas enfermedades y dolores, los endemoniados, los lunáticos y los paralíticos. Y él los sanó.
Jesús sana a muchos junto al mar
Mr. 3:7-12
7 Jesús se apartó con sus discípulos al mar, y lo siguió una gran multitud de gente procedente de Galilea, de Judea, 8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidón una gran multitud vino a él, porque habían oído de las grandes cosas que hacía.
9 Y Jesús les dijo a sus discípulos que siempre tuvieran lista una barca a causa del gentío para que no lo apretujaran; 10 porque había sanado a muchos, de modo que le caían encima todos cuantos tenían plagas, para tocarlo. 11 Y los espíritus inmundos, siempre que lo veían se postraban delante de él y gritaban diciendo: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. 12 Pero él los reprendía mucho para que no lo dieran a conocer.
Jesús sana a muchos en una llanura
Lc. 6:17-19
17 Descendió con ellos y se detuvo en una llanura, junto con una multitud de sus discípulos y un gran número de personas de toda Judea, de Jerusalén y de las costas de Tiro y de Sidón, que habían venido para oírlo y para ser sanados de sus enfermedades. 18 Los que eran atormentados por espíritus inmundos eran sanados, 19 y toda la gente procuraba tocarlo; porque salía poder de él y sanaba a todos.
Jesús enseña y sana a las multitudes
Mt. 14:14; Mr. 6:33-34; Lc. 9:11
Pero muchos los vieron ir y los reconocieron. Y corrieron allá a pie de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Cuando Jesús salió, vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas; y les hablaba del reino de Dios y sanaba a los que tenían necesidad de ser sanados.
Jesús sana a muchos en Genesaret
Mr. 6:53-56
53 Y cuando cruzaron a la otra orilla, llegaron a la tierra de Genesaret y amarraron la barca. 54 Pero cuando ellos salieron de la barca, en seguida la gente lo reconoció. 55 Recorrieron toda aquella región, y comenzaron a traer en camillas a los que estaban enfermos a donde oían que él estaba. 56 Dondequiera que entraba, ya sea en aldeas o ciudades o campos, ponían en las plazas a los que estaban enfermos, y le rogaban que solo pudieran tocar el borde de su manto. Y todos los que lo tocaban quedaban sanos.
Jesús sana a muchos en el monte
Mt. 15:29-31
29 Cuando Jesús partió de allí, fue junto al mar de Galilea, y subiendo al monte se sentó allí. 30 Entonces se acercaron a él grandes multitudes que tenían consigo cojos, ciegos, mancos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó; 31 de manera que la gente se maravillaba al ver a los mudos hablar, a los mancos sanos, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y glorificaban al Dios de Israel.
Jesús sana a una mujer en la sinagoga en sábado
Lc. 13:10-13
10 Jesús enseñaba en una de las sinagogas en el sábado. 11 Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad desde hacía dieciocho años andaba encorvada y de ninguna manera se podía enderezar. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:
—Mujer, quedas libre de tu enfermedad.
13 Puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios.
- Sanaba por imposición de manos; sanaba por la palabra.
- Sobre todo, sanaba por compasión; no por obligación.
Mt. 21:14
Entonces ciegos y cojos vinieron a él en el templo, y él los sanó.
TAREA
Haz los siguientes ejercicios durante una semana. Luego haz click aquí para reportar tu avance.
Ejercicio 1
MEDITA: ¿Te ha sanado el Señor alguna vez? ¿Puedes contar las veces que el Señor te ha sanado? ¿Sucedió de manera distinta cada vez?
Ejercicio 2
ORA: Pídele al Señor que avive tu fe - tanto para recibir sanidad como para sanar a otros.
Ejercicio 3
PRACTICA: En la reunión, que pasen al frente los que necesitan ser sanados. Que los demás los ministren, imitando a Jesús en lo que él hacía.
Ejercicio 4
ACCIONA: En tu discipulado, pregunta quiénes tienen enfermedades o dolencias. Minístralos como practicaste, imitando a Jesús en lo que él hacía.
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