17. El Banquete
PARÁBOLA DEL BANQUETE DE BODAS
Mateo 22, Lucas 14
Un rey celebró un gran banquete de bodas para su hijo e invitó a muchos. Envió a sus siervos para llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no querían venir. A la hora del banquete volvió a enviar otros siervos, diciendo: “He preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido matados. Vengan a las bodas, porque ya todo está preparado”.
Pero todos a una comenzaron a disculparse. El primero dijo: “He comprado un campo y necesito salir para verlo; te ruego que me disculpes”. El otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego que me disculpes”. El otro dijo: “Acabo de casarme y por tanto no puedo ir”. Se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los otros tomaron a sus siervos, los afrentaron y los mataron.
Un siervo volvió e hizo saber estas cosas a su señor. El rey se enojó, y enviando sus tropas mató a aquellos asesinos y prendió fuego a su ciudad.
Entonces dijo el rey a su siervo: “El banquete, a la verdad, está preparado, pero los invitados no eran dignos. Ve pronto a las plazas y a las calles de la ciudad y trae acá a los pobres, a los mancos, a los ciegos y a los cojos”. Luego dijo el siervo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y aún queda lugar”. El rey dijo a sus siervos: “Vayan, pues, a las encrucijadas, por los caminos, y por los callejones y llamen al banquete de bodas a cuantos hallen. Exíjanles a que entren para que mi casa se llene. Pues les digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados gustará de mi banquete”. Aquellos siervos salieron por los caminos y reunieron a todos los que hallaron, tanto buenos como malos; y el banquete de bodas estuvo lleno de convidados.
Pero cuando entró el rey para ver a los convidados y vio allí a un hombre que no llevaba ropa de bodas, le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin llevar ropa de bodas?”. Pero él quedó mudo. Entonces el rey dijo a los que servían: “Átenlo los pies y las manos, y échenlo en las tinieblas de afuera”. Allí habrá llanto y crujir de dientes; porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.
CUANDO SEAS INVITADO A UN BANQUETE
Lucas 20
46 Guárdense de los escribas, a quienes les gusta andar con ropas largas, que aman las salutaciones en las plazas, las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en los banquetes. 47 Estos, que devoran las casas de las viudas y como pretexto hacen largas oraciones, recibirán mayor condenación.
Lucas 14
8 Cuando seas invitado por alguien a una fiesta de bodas, no te sientes en el primer lugar; no sea que otro más distinguido que tú haya sido invitado por él 9 y que, viniendo el que te invitó a ti y al otro, te diga: “Da lugar a este”, y luego comiences con vergüenza a ocupar el último lugar. 10 Más bien, cuando seas invitado, ve y siéntate en el último lugar para que cuando venga el que te invitó, diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa. 11 Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
CUANDO HAGAS UN BANQUETE
Lucas 5:29-30
29 Entonces Leví le hizo un gran banquete en su casa, y había un gran número de publicanos y otros que estaban a la mesa con ellos. 30 Los fariseos y los escribas murmuraban contra los discípulos de él, diciendo:
—¿Por qué comen y beben con los publicanos y pecadores?
Lucas 14
12 —Cuando hagas comida o cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te vuelvan a invitar a ti, y te sea hecha compensación. 13 Pero cuando hagas banquete, llama a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos. 14 Y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden retribuir pero te será recompensado en la resurrección de los justos.
TAREA
Haz los siguientes ejercicios durante una semana. Luego haz click aquí para reportar tu avance.
Ejercicio 1
MEDITA: ¿Quién eres tú - uno de los invitados originales que pusieron excusas; o uno de los pobres, mancos, ciegos y cojos que fueron invitados al final?
Ejercicio 2
EXAMÍNATE: ¿Estás mostrándole a otros la gracia que el Señor mostró contigo? ¿Qué te lo impide?
Ejercicio 3
ORA: Pídele al Señor que quite los obstáculos que te impiden mostrar Su gracia a las personas que más lo necesitan.
Ejercicio 4
ACCIONA: Todavía estás a tiempo. ¡Haz un banquete!
Mateo 22, Lucas 14
Un rey celebró un gran banquete de bodas para su hijo e invitó a muchos. Envió a sus siervos para llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no querían venir. A la hora del banquete volvió a enviar otros siervos, diciendo: “He preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido matados. Vengan a las bodas, porque ya todo está preparado”.
Pero todos a una comenzaron a disculparse. El primero dijo: “He comprado un campo y necesito salir para verlo; te ruego que me disculpes”. El otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego que me disculpes”. El otro dijo: “Acabo de casarme y por tanto no puedo ir”. Se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los otros tomaron a sus siervos, los afrentaron y los mataron.
Un siervo volvió e hizo saber estas cosas a su señor. El rey se enojó, y enviando sus tropas mató a aquellos asesinos y prendió fuego a su ciudad.
Entonces dijo el rey a su siervo: “El banquete, a la verdad, está preparado, pero los invitados no eran dignos. Ve pronto a las plazas y a las calles de la ciudad y trae acá a los pobres, a los mancos, a los ciegos y a los cojos”. Luego dijo el siervo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y aún queda lugar”. El rey dijo a sus siervos: “Vayan, pues, a las encrucijadas, por los caminos, y por los callejones y llamen al banquete de bodas a cuantos hallen. Exíjanles a que entren para que mi casa se llene. Pues les digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados gustará de mi banquete”. Aquellos siervos salieron por los caminos y reunieron a todos los que hallaron, tanto buenos como malos; y el banquete de bodas estuvo lleno de convidados.
Pero cuando entró el rey para ver a los convidados y vio allí a un hombre que no llevaba ropa de bodas, le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin llevar ropa de bodas?”. Pero él quedó mudo. Entonces el rey dijo a los que servían: “Átenlo los pies y las manos, y échenlo en las tinieblas de afuera”. Allí habrá llanto y crujir de dientes; porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.
- En esta parábola...
- El rey representa a Dios Padre.
- El hijo que se casa representa a Jesucristo.
- El siervo representa al Espíritu Santo.
- Los siervos que fueron asesinados son los profetas de antaño.
- Hay muchos que están invitados a las bodas del Cordero, pero no quieren ir.
- Unos se excusan, usando sus asuntos personales como pretexto.
- Otros son más violentos, y atacan a los mensajeros del Señor.
- No son dignos de la gracia del Dios Todopoderoso.
- La casa de Dios termina siendo llena de pobres, mancos, ciegos, cojos, y demás.
- Tampoco estos son dignos de la gracia, pero la reciben con humildad.
- Interesantemente, la casa se llena tanto de buenos como de malos.
- El final de los malvados - aun para los que logran escapar del primer castigo - es ser atados y echados a las tinieblas de afuera.
- Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.
CUANDO SEAS INVITADO A UN BANQUETE
Lucas 20
46 Guárdense de los escribas, a quienes les gusta andar con ropas largas, que aman las salutaciones en las plazas, las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en los banquetes. 47 Estos, que devoran las casas de las viudas y como pretexto hacen largas oraciones, recibirán mayor condenación.
Lucas 14
8 Cuando seas invitado por alguien a una fiesta de bodas, no te sientes en el primer lugar; no sea que otro más distinguido que tú haya sido invitado por él 9 y que, viniendo el que te invitó a ti y al otro, te diga: “Da lugar a este”, y luego comiences con vergüenza a ocupar el último lugar. 10 Más bien, cuando seas invitado, ve y siéntate en el último lugar para que cuando venga el que te invitó, diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa. 11 Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
- Estamos aquí para servir; no para ser servidos.
- Es preferible humillarnos voluntariamente y esperar el galardón del Señor.
CUANDO HAGAS UN BANQUETE
Lucas 5:29-30
29 Entonces Leví le hizo un gran banquete en su casa, y había un gran número de publicanos y otros que estaban a la mesa con ellos. 30 Los fariseos y los escribas murmuraban contra los discípulos de él, diciendo:
—¿Por qué comen y beben con los publicanos y pecadores?
Lucas 14
12 —Cuando hagas comida o cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te vuelvan a invitar a ti, y te sea hecha compensación. 13 Pero cuando hagas banquete, llama a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos. 14 Y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden retribuir pero te será recompensado en la resurrección de los justos.
- Si verdaderamente somos de Cristo, ¿no debería reflejarse hasta en nuestras comidas?
- ¿Pero quién va a querer recibir en su casa a gente de mala procedencia? El Señor.
TAREA
Haz los siguientes ejercicios durante una semana. Luego haz click aquí para reportar tu avance.
Ejercicio 1
MEDITA: ¿Quién eres tú - uno de los invitados originales que pusieron excusas; o uno de los pobres, mancos, ciegos y cojos que fueron invitados al final?
Ejercicio 2
EXAMÍNATE: ¿Estás mostrándole a otros la gracia que el Señor mostró contigo? ¿Qué te lo impide?
Ejercicio 3
ORA: Pídele al Señor que quite los obstáculos que te impiden mostrar Su gracia a las personas que más lo necesitan.
Ejercicio 4
ACCIONA: Todavía estás a tiempo. ¡Haz un banquete!
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